CINCO TIPOS DE CLIENTES CON LOS QUE NO DEBES HACER TRATO

No hay nada mejor que hacer un buen trato. En CARTDANG nos encanta hacerlos, y por eso, una de las frases que nos identifica es ‘’¿Hacemos Trato?’’ La empresa ha pasado por diferentes clientes, con los cuales estamos agradecidos. Tanto para bien, como para mal… Parte de hacer negocio, es cuando el beneficio es recíproco. Palabra muy importante, porque al vender productos o servicios, existirán obstáculos. A estos, los señalamos, como los Cinco Tipos de Clientes con los que NO Debes Hacer Trato, acomodados de menor, a mayor.



EL QUE NO PAGA


Predecible, incluso extraño. La cuestión sería ''¿para qué trabajas, si no te pagan por lo que haces?'' Este caso pasa más seguido de lo que crees. Hay clientes abusivos. Algunas de las frases más famosas son: ''¿por qué tan caro?'' ''¿cómo voy a saber si en verdad vale la pena, si no sé cómo trabajas?'' ''mándame la imagen sin marca de agua para mandarla y ya si nos gusta te pagamos''. Otras más descaradas como ''pues eso es bien fácil de hacer'' o ''la idea te la di yo, más bien yo te debería cobrar, ¿no?'' Si te topas con estos casos, pide la mitad como adelanto, manda todo en baja calidad o marcas de agua, hasta el momento de aprobación y depósito. Y si no, aléjate de ese cliente.



POLÍTICOS EN CAMPAÑA


Aquí hay ''poder'' de por medio. Con tanta gente que los sigue y presupuesto, te van a querer hacer menos el trabajo. Incluso, te prometen un puesto si ganan. OJO, si ganan. Y también, si ellos quieren. Pero, ¿el trabajo de la campaña quién te lo va a pagar? Habrá todo tipo de frases. ''Nombre, traigo un chi**o de gente. Vas a ver''. Porque claro, te van a encacillar en algo que haces. Como ''el de las imágenes del Face'', ''el de los videos'', o ''el de las lonas''. Propónle la campaña completa y que vaya pagando por partes. Proyecto pagado, segmento entregado. Si quedan, a lo mejor te va bien (tal vez), pero si no, olvídate del pago. Si conoces o te topas a un político en campaña así, ¡aléjate de él!



‘’NOS VA A IR BIEN, SOLO HAGAMOS QUE EL PROYECTO CREZCA’’


NUNCA, aceptes un proyecto sin pago o con pagos futuros. Si el proyecto es ambicioso, y los contactos de peso están ahí, ¡qué bueno! Con mayor razón, que empiece pagando. Viáticos, material... TU TIEMPO que es lo más valioso. No lo pierdas con cualquiera, Como en el caso del político, si el proyecto fracasa, te quedaste sin tu dinero. Ajá, no hay contratos de ''te pagaré después''. ¿Quieres algo? Págalo. Si de verdad quieres ayudar al proyecto, que te cubra gastos que puedan ayudarte a ti, como baterías, memorias, discos duros, etc. Nada como un cobro. Nadie valorará tu trabajo si no lo valoras ni tú. Las promesas a cualquiera, y los pagos, a los que trabajan.



''YO TENGO CONTACTOS''


Sí... y si los contactos son tan malos pagando como la persona que te plantea un buen futuro a base de personas importantes, pero sin beneficio de por medio, estás destinado a regalar tu trabajo de nuevo. Claramente, las personas con prestigio o con valor, son porque se lo supieron dar. Aprende de ellos, y date ese precio. Después de todo, si eres una persona preparada, es porque tu trabajo y dinero te costó, ¿no? Un contacto no sirve de mucho, a menos, que te vaya a vivir con él y te mantenga. Pero de no ser así, ¡sal corriendo de ahí! Ese cliente no te conviene.



FAMILIARES U AMIGOS CONFIANZUDOS


''¿Cómo me vas a cobrar a mí?'' Frases que te dijo el tío, la prima o el amigo. Aunque, vamos por partes. Si un familiar, o un amigo te apoyó en tu carrera o formación. Si te puso un plato de comida en la mesa por un buen tiempo, o fue el único que creyó en ti, sin problema. Pero, regularmente el que te pide las cosas, ni siquiera te dio apoyo moral o se acordaba de ti, hasta que se enteró de tus servicios y lo que sabías hacer. En resumidas cuentas. Quien te brindó apoyo, sustento o aprendizaje, se paga con lo mismo. Quien no, que te llegue al precio, porque es un cliente común y corriente. Si insiste, despídete de él, con esas personas NO se hacen tratos.



En conclusión, véndete con el precio que vales. Nadie te está haciendo un favor por contratarte. Si el precio les inquieta, pueden buscar otros que se adapten a su presupuesto. Y tú, adáptate al buen cliente.


¿Conoces algún otro tipo de cliente del que te debes alejar? ¿Cuál?